
Cuando Michael Jordan firmó su primer contrato profesional, éste incluía una cláusula exclusiva que le permitía participar en partidillos informales competitivos una vez terminada la temporada. Concretamente, la cláusula “Love of the Game” permitía a Jordan satisfacer su “amor por este deporte” (el deseo de jugar en cualquier parte y en cualquier momento), sin importar las posibles responsabilidades.



El incesante deseo de Jordan de competir fuera de temporada empezó a forjarse incluso antes de empezar su carrera profesional. En sus años de instituto, se pasaba muchísimos días de verano en el Empie Park de Wilmington desafiando a cualquiera que aceptara el reto. Esta afición por las pistas callejeras continuaba cuando volvía a casa desde la Universidad de Carolina del Norte.
Los ejemplos más memorables de la cláusula “Love of the Game” son los famosos partidos de antiguos alumnos de la UNC que tuvieron lugar en 1986 y 1987. Mientras que el partido del 6 de septiembre de 1986 se disputó entre los ex alumnos de Tar Heel durante la inauguración del Dean Edward Smith Center, el disputado el 28 de junio de 1987 aumentó el nivel porque se jugó contra un equipo de ex alumnos rivales plagado de estrellas.






Durante los Juegos utilizó sus zapatillas Converse favoritas, las Fastbreak, para recordar sus memorables actuaciones con las zapatillas Converse en la Universidad de Carolina del Norte (incluyendo un título nacional) y en los Juegos Olímpicos de 1984. Ahora, las Fastbreak vuelven al mercado con el color Carolina Blue.


